Panorama Vocacional

 

Panorama vocacional. 360°. Serie Mise en Scène XII. 2008-09

 

“En un artículo que me solicitaron hace ya años para la presentación de un nuevo proyecto, me vi hablando sobre mis preocupaciones, sobre cómo materializar mis ideas, sobre el arte, la fotografía, la política, el pasado y el futuro. En apenas un par de folios desgranaba mis sentimientos y dudas entorno a diversos temas, muy generales casi todos, aturdiendo al lector con una infinidad de preguntas que me hacía a mí mismo y que quedaban siempre sin respuesta: ¿qué tipo de relación existe entre artista, fotografía y espectador?, ¿todo individuo parte/depende/pertenece a un colectivo?, ¿qué espacio o espacios se pueden considerar espacios de socialización del individuo, o lo que es lo mismo, de negociación pública?, ¿hasta qué punto podemos los artistas crear nuevas escenografías?, ¿está lo privado adquiriendo carácter público? o lo que es lo mismo, ¿existe la privacidad?.

 

Ahora, reflexionando sobre la gestación de este nuevo proyecto titulado Panorama vocacional. 360°. Serie Mise en Scène XII. 2008-09, es curioso recordar ese artículo, ya que a pesar del paso del tiempo esas dudas continúan existiendo, aunque desaparecen temporalmente de mi mente una vez comienzo un nuevo proyecto. De este modo, llegué al Palau de Gandía (cerca de Valencia) invitado a realizar una exposición. Tras escuchar las explicaciones sobre todo lo referente al Palacio, su historia, sus residentes, etc. pensé en la posibilidad de realizar un proyecto especifico; analicé la oportunidad que se me brindaba, lo pensé y repensé, y al cabo de los meses ya tenía una hoja de ruta que cumplir hasta el día de dar el proyecto por finalizado. ¿Dudas? Sin rastro de ellas.

 

De aspecto exterior discreto, el Palacio Ducal de Gandía esconde en su interior sorpresas como el magnífico Patio de Armas, el Salón de Coronas o la espectacular Galería Dorada. El edificio construido, ampliado y restaurado a lo largo de siete siglos, constituye en la actualidad un variado muestrario de estilos arquitectónicos con destacables vestigios del primitivo palacio gótico de los siglos XIV y XV, aportaciones renacentistas del siglo XVI, ampliaciones y trasformaciones barrocas propias de los siglos XVI y XVIII y finalmente, reconstrucciones neogóticas de finales del XIX y principios del XX. Pero si el Palacio es importante por su arquitectura, lo es más por su impresionante historia. Los Duques Reales de la Corona de Aragón tuvieron aquí su residencia principal. En 1485 el cardenal Rodrigo de Borja, futuro Papa Alejandro VI, compra para sus descendientes el ducado de Gandía, estableciéndose la dinastía de los duques Borja hasta el año 1740. Destaca entre todos ellos el IV duque San Francisco de Borja, quien tras la muerte de su esposa decide incorporarse a la Compañía de Jesús, de quien posteriormente se convertiría en su III General. Desde 1889 el Palacio junto con la residencia jesuita es propiedad de la Compañía de Jesús que se ocupa de su mantenimiento y que ha tematizado su interior en la figura de San Francisco de Borja.

 

El proyecto se ha desarrollado gracias a la generosa participación tanto de los jesuitas como del resto de personas relacionadas con el funcionamiento y mantenimiento del Palacio, lo que conlleva la libre implicación de todos los padres pertenecientes a la Compañía de Jesús y vinculados actualmente o en el pasado al Palacio, y sobre todo de aquellos naturales de la ciudad de Gandía. Con todas están referencias, Panorama vocacional. 360° nace como un proyecto artístico de carácter documental, desarrollado en cuatro fases:

 

En primer lugar, la realización de una conversación/entrevista personal con cada uno de los jesuitas participantes. Fase primordial en la realización del proyecto ya que de ahí surgieron las directrices conceptuales de los futuros retratos de los participantes. Estas conversaciones tintan el proyecto con cierto carácter antropológico, al estudiar y analizar las características individuales de los jesuitas relacionados con la institución, su vocación, su historia personal y la relación con el entorno social que les rodea. Accede así a los diferentes puntos de vista que existen sobre temas concernientes tanto al Palacio, como a la propia Compañía o la Iglesia en general, tales como: situación del Palacio Ducal, San Francisco de Borja, la evolución de la familia Borja, la relación de los Borja con la ciudad de Gandía, la relación de los jesuitas con el propio Palacio, sus experiencias personales en el Palacio como personas nacidas en Gandía, la concepción de la Iglesia actual o la evolución de la Iglesia en general.

 

En segundo lugar, la realización de dos retratos individuales de cada uno de ellos: uno en el lugar del Palacio o la residencia que más le gustase, y otro en el lugar que menos le atrajera. Los propios participantes decidieron no sólo el enclave del retrato sino también su vestimenta y pose. En la elaboración de estos retratos individuales, en los que el modelo decide gran parte de la construcción de su propio retrato, es donde el artista se pone al servicio del modelo, aunque sin perder sus intenciones. Rostros cercanos de seres humanos, que nada tienen que ver con los rostros de Santos intocables a los que estamos acostumbramos a ver.

 

En tercer lugar, realicé un recorrido fotográfico arquitectónico de todo el espacio: palacio y residencia. Estas imágenes muestran la situación arquitectónica del palacio en la actualidad, tras sus sucesivas intervenciones, rehabilitaciones y cambios de uso, descubriendo así todos y cada uno de los rincones que componen este magnífico edificio de arquitectura civil, uno de los más característicos e impresionantes de su tiempo. Por tanto, Panorama vocacional indaga fotográficamente tanto en la monumentalidad arquitectónica del Palacio, como en la austeridad de la residencia jesuita unida al mismo, hablándonos directamente de la vida cotidiana de los jesuitas que lo habitan.

 

Y por último, la cuarta fase, consistió en la realización de un retrato de grupo de la mayoría de los jesuitas que voluntariamente decidieron participar. En esta ocasión, el lugar donde se realizo este retrato de grupo fue decidido por mí, quien eligió tanto el enclave más adecuado para dicha puesta en escena como la pose del grupo: retrato de frente y retrato de espaldas posando todos a la vez con las manos en la espalda y entrelazadas. Gesto que indica la superioridad y seguridad de los personajes, permitiéndoles exponer las zonas vulnerables como el estomago y el corazón en un inconsciente acto de arrojo, que el espectador no puede ver al estar fotografiados de espaldas. En definitiva, estas nuevas piezas podrían interpretarse como imágenes dramatúrgicas/documentales, que inmortalizan un momento concreto, lugares específicos y personas de una misma congregación, que se reúnen y posan a modo de performance ante la cámara, dejando así constancia del aspecto físico de los miembros y de pertenecer a algo común. Aunque no desaparece el componente teatral que siempre ha caracterizado mis proyectos; que a través de fotografías y vídeos, pretenden siempre cuestionar las reglas de comportamiento social que definen el campo de lo público y privado.

 

En Panorama vocacional, la fotografía y el vídeo ponen en evidencia la complejidad de los procesos de comunicación mediante los cuales se establecen las relaciones entre información, representación y experiencia visual: la manera en que las cosas se insinúan (fotografía) y hablan (vídeo), la relación entre lo que se ve y lo que se dice, lo que se oculta y lo que se muestra, lo invisible y lo visible. Por medio de la fotografía y del video, se desarrolla un discurso artístico centrado en la utilización del cuerpo humano, lugar donde conviven todo tipo de aspectos: Historia, Antropología, Religión, Política, Sexualidad, etc. En esta ocasión, el cuerpo es utilizado como excusa o escenario donde lo individual y lo religioso se entremezcla para producir una reflexión sobre el comportamiento humano dentro del núcleo social. El cuerpo, o quizás los cuerpos, por la utilización de numerosos personajes en la puesta en escena, posan ante la cámara de forma natural pero adquiriendo papeles simbólicos y expresivos con elevado grado dramático. El cuerpo humano, posee una dimensión metafórica donde se entremezcla su carácter histórico-tradicional -adquirido con el paso del tiempo- junto a una perspectiva personal. El retrato de los participantes les sitúa dentro de un contexto dramático-teatral, donde todo es posible. Y de esta manera, el resultado final se impregna de cierta artificialidad debido a la presencia de la cámara y al contexto en el que se retrata al modelo: Residencia Jesuita y Palacio Ducal de Gandía. Panorama vocacional en definitiva revisa la relación entre el artista y su modelo a lo largo de la Historia del Arte y concretamente dentro de la Historia del Retrato, donde siempre se establece una relación de poder entre ambas partes.

Panorama vocacional no intenta santificar ni culpar a la religión, en este caso la católica, de nada de lo que haya podido hacer; ni siquiera cuestionar cualquiera de sus verdades místicas, solo trata de replantear la compleja y nunca fácil relación entre sociedad, religión, individuo y arte, nada nuevo si buscamos en nuestra historia. Personalmente, la religión fue un tema muy familiar durante muchos años y por el contrario tan lejano en la actualidad; sin embrago, este proyecto me ha brindado la oportunidad de volver a experimentar sentimientos olvidados como la santificación, el pecado, la disciplina, la dedicación, las jerarquías, la limpieza, etc. Si mis comienzos dentro del mundo del arte hicieron más evidente mi distanciamiento con la religión, este proyecto me ha dado la oportunidad de relacionarme de nuevo con la religión. Como dice James Elkins en su libro titulado On the Strange Place of Religion in Contemporary Art: “Si se ama el arte, más tarde o más temprano uno se topa con un hecho insólito: apenas hay arte religioso moderno en los museos o en los libros de historia del arte. Se trata de una circunstancia que es, al mismo tiempo, evidente y rara, conocida por todos y, sin embargo, apenas citada. No puedo pensar en un tema que sea más difícil de abordar, más peliagudo a la hora de hablar sobre él de un modo que resulte aceptable para los diversos puntos de vista que sostienen las personas”. Quizás el arte me haya ayudado a disipar parte de las dudas de las que hablaba al principio, pero no me ha ayudado a esclarecer mis dudas existenciales sobre la existencia de Dios, la religión o la espiritualidad. Quizás necesite más tiempo… ”

Mira Bernabeu