François Bucher. La Duración del Presente. La Segunda y la Media Dimensión

La Duración del Presente. La Segunda y la Media Dimensión. François Bucher. 04.10.13_22.11.13

 

La Duración del Presente investiga el umbral diminuto y a la vez infinito que llamamos “presente”. El portal donde coexiste lo material y lo inmaterial, según el equilibrio de quien experimenta; donde se fija la imagen de la luz en un baño de paro, o bien donde se despliega el caleidoscopio cuyo centro esta en todas partes y cuya circunferencia no esta en ningún lado. Es lo que oscila de lo denso a lo sutil, según los caprichos del péndulo; de lo pasajero a lo eterno, de lo circunscrito a lo mutante; el portal que traza la sombra ciega y sorda de la memoria horizontal, a la vez que abre la claraboya del cenit, a la memoria vertical.

La Duración del Presente es el nombre, tomado en préstamo, de uno de los múltiples experimentos en neurofisiología realizados por el científico mexicano de la Universidad Autónoma de México, Jacobo Grinberg-Zylberbaum. Grinberg fundó y dirigió durante años un laboratorio de vanguardia a nivel mundial, en Psicofisiología, un laboratorio dedicado al estudio de la consciencia. Jacobo Grinberg-Zylberbaum desapareció, sin rastro, en 1994.

Las piezas de esta exposición forman parte de la producción que el artista ha estado llevando a cabo desde el año 2008. Todas las obras de Bucher está relacionadas entre sí, forman múltiples suturas a la vez que producen nuevos sentidos de pensamiento inéditos.

El proyecto completo empezaría en una experiencia que tuvo el artista en Cali, Colombia, que le conduce a Wroclaw en Polonia; de ahí a Egipto, de Egipto al Perú, de la Meseta de Marcahuasi -a las afueras de Lima-, al Valle de Tepoztlán -a las afueras de la Ciudad de México- y al bosque de piedras de Fontainebleau cerca de Paris. De Daniel Ruzo a Jacobo Grinberg-Zylberbaum; de Grinberg a Antonio Velasco Piña y al mito vivo de Regina. De Regina a la actualidad mexicana. De 1948 a 1968 y de 1492 a 2012… y a un sueño extraordinario con Barack Obama.

 

Su trabajo e investigación abarca un amplio rango de intereses y medios, que inicialmente se enfocaron en problemas que se relacionan con preguntas éticas y estéticas que plantean el cine y la televisión, temas que han sido centrales tanto en sus escritos como en sus proyectos artísticos. En un principio se interesó en la manera en que circula la imagen en el mundo contemporaneo, en entender la historia de la imagen en movimiento, sobre todo en el concepto de lo cinemática y su tránsito a lo televisivo, donde todo se programa en pro del comercio.

Hasta el año 2008 su trabajo puede ser calificado de conceptual y de posicionamiento político. Desde entonces, las ideas de Bucher acerca del mundo han tomado un giro abrupto y su nueva producción está en dialogo con cuestiones que se pueden describir como interdimensionales.

 

RELACIÓN DE PROYECTOS INCLUIDOS EN LA EXPOSICIÓN

 

El Mundo fue Plano, ahora es Redondo y será un Holograma, 2012

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Con Barack Obama tuvo Bucher un sueño, esto lo narra el autor en una pieza de audio dónde hace una declaración de principios, “El Mundo fue Plano, ahora es Redondo y será un Holograma” _ “The World Was Flat, Now It’s Round And It Will Be A Hologram”. Esto nos lleva a la fabula de la meseta fotográfica de Marcahuasi, dónde la fotografía es una metáfora de la revelación de las imágenes, de su interdimensinalidad y de la relatividad de lo que vemos, además de establecer una coordenada temporal en el tiempo a través de fechas, que son claves para la historia de la humanidad.

La Forma de Venus, 2013

El artista nos remite en este proyecto a la idea pitagórica del Universo “la armonia de las esferas” dónde las proporciones músicales son parelelas a la disposición de los planetas del sistema solar. Bucher nos habla de la frecuencia que tienen los sonidos y de que el tiempo tiene una forma y que la frecuencia y la forma son lo mismo.

La Forma de Venus presenta varios elementos, entre ellos una imagen fotográfica del planeta que está procesada a partir de los datos acumulados durante 4 años de órbita del satélite Magallanes el cual mapeó el 98 por ciento de la superficie de Venus a partir de ondas de radar entre 1990 y 1994.

A medida que la Tierra y Venus orbitan el sol se crea una coreografía que demora 8 años terrestres en completarse (13 años de Venus). El gráfico de dicho baile dibuja un pentagrama virtual perfecto en el tiempo. Un diagrama que representa la gráfica de las órbitas del planeta se relaciona con la imagen fotográfica de Venus.

También forma parte de esta obra un Diapasón con la frecuencia 221.23 Hz, que es la expresión del planeta astrológico Venus según una ecuación matemática que convierte los ciclos planetarios en tonos musicales. Esta también es la frecuencia del Chacra del entrecejo según la tradición que descubre 7 centros de energía en el cuerpo humano que son correlativos a 7 influencias planetarias. El número 8 aparece, según dicha tradición, en el encuentro con la pareja.

La forma de Venus como diosa del amor aparece en un detalle de una foto del cuadro al óleo Venus sorprendida por los Sátiros, 1626, de Nicolás Poussin

Dentro del proyecto de Venus; La forma del Día. 194.18 Hz es la frecuencia de la rotación de la tierra sobre su eje en 24 horas, según una ecuación que transforma las orbitas planetarias en tonos musicales. Este también es el chakra base. Diapasón 194,18 Hz

 

La Segunda y Media Dimensión_Una expedición a la meseta fotográfica, 2010

Se mostrará una instalación que parcialmente se expone en la actualidad en la citada Bienal de Venecia “La Segunda y Media Dimensión-Una expedición a la meseta fotográfica”. La obra está basada en una expedición llevada a cabo por Daniel Ruzo en el altiplano de la meseta de Marcahuasi (Perú) dónde, como escriben sus comisarios de la Bienal en el catálogo de la exposición El Atlas del Imperio, “Bucher vuelve sobre los senderos y las colinas ya recorridas por Daniel Ruzo para guiarnos a través de su obra The Second and a Half Dimension – An Expedition to the Photographic Plateau-, en un ejercicio de percepción entre el observador, la piedra, el Sol y el eje de la Tierra, que revela el aspecto fotográfico de esta experiencia – ya que se trata de la impresión de la luz – y la convergencia entre el hombre, el mundo y el cosmos “. La luz, incidiendo en las esculturas talladas en la roca de la montaña y nuestra mirada son las creadoras de las imágenes: la luz las hace existir, como en el cine, como si cada roca fuera un fotograma, la luz le da vida a la forma; nosotros somos los creadores de las imágenes, somos como el proceso de revelado y la revelación es fotográfica. Esto es al mismo tiempo cinematográfico, fotográfico y espiritual. Y es que Bucher nos habla en sus trabajos de la percepción, debatiendo el sentido de la realidad y reflexionando sobre la realidad misma y la manera en la que la percibimos. Bucher busca poner en jaque el principio de realidad, lo que se representa y cómo se representa, nos hace cuestionarnos nuestra imagen del mundo.

 

 

“Daniel Ruzo era un hombre tan sinceramente esotérico como puede encontrarse. Su libro, Marcahuasi, La Historia Fantástica de un Descubrimiento, narra la aventura de una década en la Meseta Marcahuasi, Perú, cuya punto de apoyo es una cámara fotográfica. De hecho, no es sólo la experiencia de una década con una cámara, sino realmente una experiencia foto gráfica en sí, que trasciende la cámara; es una aventura, en la meseta foto gráfica, una meseta que no necesita ser fotografiada para convertirse en una fotografía, puesto que ya es en sí foto gráfica… sólo necesita el ojo humano como eje, y con ello la figuración se activa.

El punto crucial en lo que aquí nos concierne es el modo en que se articula la forma de estas foto grafías de piedras vivientes, la cual se da en el juego entre la roca, el sol y el eje inclinado de la esfera terrestre, con sus ciclos largos y cortos, solsticios, equinoccios y los 27 mil años de la llamada precesión de los equinoccios. La figuración no es bidimensional ni tridimensional, sino de la segunda y media dimensión – como la bautizara Hans Schindler Bellamy en los años 50 – ya que la forma es a su vez escultural y plana, juega con la luz y con la posición del observador. Ideológicamente, antes de visualizar qué imagen aparece en las rocas, es la manera misma como dicha figuración ocurre la que hace visible la esencia de la harmonía: humano, montaña, sol y galaxia son colaboradores por igual, el trabajo no lleva firma (el humano está en sincronía con la frecuencia de su mundo). Tanto el activismo sagrado como el activismo ecológico se expresan en estas formas, los signos de una gran convergencia han sido puestos en juego. Las formas de Marcahuasi exponen el misterio de nuestra existencia (perceptual), revelan exactamente cómo funciona el holograma del universo, donde la realidad corresponde a la imaginación en cada instante, como en un prisma infinito. “

François Bucher

 

Cuando Bucher nos habla de “La Memoria Vertical” hace alusión a un tiempo no lineal. El espacio y el tiempo no es tal y cómo lo conocemos, sino que existen distintos espacios temporales, esto hace referencia a la teoría de los ciclos, teorías que vienen de los Mayas a través del estudio del Universo y está en relación con la múltiples realidades paralelas de las que habla Borges y de la teoría holográfica de El Aleph.

 

Bucher también nos habla en su trabajo de los estados alterados de la conciencia y de la conexión entre el pasado y el presente y de cómo influye el pasado en el presente. Bucher metaforiza con la ciencia, los experimentos nutren de experiencias sus obras, son como metáforas a los que les da un sentido artístico. Para él la obra es una manifestación del conocimiento, la obra es la experiencia, el experimento nutre la experiencia de la obra, su poesía está en relación y en dialogo con una ciencia.Bucher trabaja a partir de intuiciones y experiencias que le llevan al conocimiento siempre en dialogo con la ciencia. Su aproximación al conocimiento y su experiencia artística es descrita por él mismo como un camino con el que él se identifica:

 

“Hay una experiencia mística, que es como el tacto, algo te toca, luego la experiencia gnóstica que es como el oído, tienes que poner atención, para oír lo que tocó, luego la magia, es el momento del artista, la palabra, la imagen, la teoría, la música, que es como el momento en que lo traes a el mundo, luego en el cuarto estado estaría la filosofía hermética, que es el momento en el que sintetizas”

François Bucher